La nueva brecha digital: no es acceso, es comprensión
Tener tecnología sin saber usarla es como tener un libro sin saber leer. La brecha digital de los 90 era de hardware. La de hoy es de conocimiento. Tres escenarios, tres desafíos y una guía concreta para cada uno.
Por Gustavo González
La brecha digital cambió de forma: ya no es tener o no tener
En los años 90, la brecha digital era clara y fácil de definir: la tenías si tenías computadora, no la tenías si no la tenías. Comprar una PC era una inversión enorme, solo accesible para grandes empresas o familias con mucho poder adquisitivo. La brecha era económica y física.
Después vino internet. Primero de pago, por pulso telefónico, con ese sonido característico al conectarse. Después gratuito en algunos servicios. La brecha siguió siendo entre los que tenían acceso y los que no.
Hoy eso cambió radicalmente. El 90,1% de los argentinos tiene acceso a internet. El 98% de los usuarios mayores de 16 años accede desde un smartphone. El dispositivo ya no es el obstáculo.
Tener tecnología sin saber usarla es como tener un libro sin saber leer.
La brecha digital de 2026 no se mide en megabytes ni en dispositivos. Se mide en conocimiento, en criterio y en capacidad de aprovechar lo que ya está disponible. Y ese es el tema del episodio de esta semana: los tres escenarios que ilustran la nueva brecha, y qué hacer en cada uno.
Escenario 1: el adulto mayor que tiene el celular pero no sabe usarlo
La primera imagen que propusimos en el episodio es la más reconocible: un abuelo o una abuela con smartphone, que usa WhatsApp para mandarse fotos con los nietos, pero que cuando necesita hacer un trámite o una transferencia tiene que llamar a alguno de sus hijos.
Los datos son más matizados de lo que parece. Según el INDEC, el 93% de las personas entre 60 y 74 años usa el teléfono celular de manera habitual, y 1 de cada 3 participa en redes sociales. Pero en el grupo de mayores de 65 años, solo el 47% usa internet activamente. El 69,9% tiene acceso, pero no todos lo aprovechan.
Dicho de otra manera: tienen el dispositivo, pero no el conocimiento para sacarle partido. Y eso tiene consecuencias reales y concretas.
Las consecuencias prácticas de no saber
Los servicios públicos y privados migraron casi por completo al canal digital: turnos médicos, trámites en ANSES, transferencias bancarias, compras, renovación de documentos. Eleonora Vallet, directora del Observatorio sobre Derecho de la Vejez, lo describe con precisión: “La atención al público hoy para un adulto mayor es el chat de ayuda, es provista por un robot.” La primera brecha digital los dejaba sin acceso a oportunidades. La segunda los deja sin acceso a derechos.
El adulto mayor que no puede hacer una transferencia sola depende de otra persona para manejar su dinero. El que no puede pedir turno online pierde atención médica. El que no reconoce un mensaje de estafa es víctima potencial de fraude. No es una cuestión de comodidad: es una cuestión de autonomía.
Qué hacer: acompañamiento, no sustitución
El error más común que cometemos con los adultos mayores es exactamente el opuesto a lo que se necesita. Cuando alguien mayor tiene dificultad con el celular, la reacción automática es: “Dame, te lo hago yo.” Eso resuelve el problema inmediato pero no enseña nada. La persona queda igual de dependiente que antes.
Lo que funciona es el acompañamiento con paciencia: hacer juntos, no hacer por. Que la persona toque, pruebe, se equivoque y aprenda. El error no es un problema, es parte del proceso.
Para esto existen recursos concretos en Argentina:
- Clic Mayores (clickmayores.com): programa de inclusión digital para adultos mayores del Ministerio de Capital Humano. Cursos gratuitos, con algunos talleres presenciales.
- argentina.gob.ar: cursos de inclusión digital gratuitos para personas mayores.
- Polo Tecnológico de General Villegas: talleres presenciales de alfabetización digital para adultos mayores. La instancia presencial, con alguien al lado, es la que mejor funciona para este grupo etario.
- YouTube: útil para jóvenes y adultos con manejo autónomo, pero menos efectivo para adultos mayores sin acompañamiento previo. El formato tutorial en video asume una base digital que no siempre existe.
Y algo clave que mencionamos en el episodio: hay que incluir alertas básicas sobre estafas. Que sepan reconocer los señalizadores de urgencia —“te roban la cuenta”, “tu hijo cambió el número”, “hay un paquete esperando”— es parte de la alfabetización digital. Fueron los temas del Episodio 7 de la Temporada 2025 (“Cuidarnos en internet”), que sigue siendo muy relevante: leé el episodio →
Escenario 2: el nativo digital que comparte sin pensar
El segundo escenario es el más contraintuitivo y por eso el más importante para discutir: el adolescente que maneja el celular mejor que cualquier adulto, que pasa cuatro horas en TikTok, que edita videos, crea contenido y navega por cualquier plataforma sin dificultad.
Pero que comparte noticias falsas sin verificar. Que reenvía un video “sorprendente” antes de preguntarse si es real. Que confunde la cantidad de likes con la veracidad de una información.
Ser nativo digital no garantiza tener sentido crítico. Eso no nace, se enseña.
En el episodio pusimos el ejemplo concreto de la foto del “Pipa” Higuain que circuló como real: una imagen alterada con inteligencia artificial que muchos medios tomaron como auténtica. El que la generó era un joven argentino que luego aclaró que era un montaje. Pero el daño ya estaba hecho, porque la desinformación puede circular libremente hasta 14 días antes de ser desmentida, según datos de Chequeado.
El problema de fondo: el like como validación
Las plataformas como TikTok e Instagram no ordenan el contenido por veracidad. Lo ordenan por engagement: por reacciones, comentarios y reproducciones. Una mentira emotiva y bien editada genera más interacción que una verdad aburrida. Eso es lo que el algoritmo aprende a mostrar más.
El resultado es que el 58% de los internautas a nivel mundial reconoce tener dificultades para distinguir qué es verdadero y qué es falso online, según Reuters. Y en Argentina, la desinformación generada por IA fue protagonista de las elecciones legislativas de 2025, con decenas de denuncias ante la Fiscalía Electoral por videos deep fake que buscaban alterar el voto.
La solución no es prohibir TikTok ni sacarle el celular al adolescente. Es enseñarle a pausar antes de compartir.
El hábito del chequeo: tres preguntas antes de reenviar
- ¿De dónde viene esta información? ¿Es un medio conocido, una cuenta oficial, o es un video sin autor ni fuente?
- ¿Puedo verificarlo en otra fuente? Si una sola cuenta lo dice y ningún otro medio lo tiene, es una señal de alerta.
- ¿Me está generando una emoción muy fuerte? La indignación, el miedo y la sorpresa son las emociones que más se explotan para viralizar desinformación. Cuanto más fuerte la reacción emocional, más vale pausar.
Recursos de verificación recomendados: Chequeado.com es el referente argentino de fact-checking. También existe Lupa News y el buscador de imágenes inverso de Google para detectar fotos sacadas de contexto. El episodio sobre algoritmos (T2026 · Ep. 2) es el complemento natural para entender por qué la desinformación se esparce tan rápido: leé el episodio →
Escenario 3: la persona que tiene la herramienta pero nunca aprendió a usarla
El tercer escenario puede ser el más subestimado de los tres porque no se ve: una persona en su trabajo, con computadora, con internet, con todas las herramientas instaladas. Y que hace todo a mano porque nunca aprendió que había otra manera.
Excel es el ejemplo más claro. Es una de las herramientas más usadas en el mundo laboral en cualquier país, industria y tamaño de empresa. Y la mayoría de sus usuarios lo usa como una tabla: carga datos manualmente, suma con calculadora, no usa fórmulas. La potencia de gráficos automáticos, tablas dinámicas, formatos condicionales y automatizaciones queda completamente sin usar.
Lo mismo aplica al correo electrónico: cuántas personas no saben marcar spam, no usan filtros, no organizan carpetas y terminan con bandeja de entrada con miles de mensajes sin leer. O a las apps de gestión de equipos, los calendarios compartidos, los documentos colaborativos.
No es que esas personas no puedan aprender. Es que nadie les mostró que eso existía. Y en muchos lugares de trabajo, tampoco se invierte tiempo en enseñarlo.
La inteligencia artificial como nuevo punto de partida
Hay un cambio importante que mencionamos en el episodio: hasta hace poco, la herramienta para aprender a usar Excel era YouTube. Buscar un tutorial, mirar el video, intentar replicar. Eso sigue funcionando.
Pero hoy existe una capa más: la inteligencia artificial. Podés describirle a ChatGPT exactamente qué querés hacer en Excel —“quiero que las celdas se pongan rojas cuando el valor está vencido”— y te da la fórmula exacta con instrucciones de dónde aplicarla. Ya no hace falta saber el nombre técnico de la función. Basta con describir el problema. A esto lo llamamos promptear: escribirle a la IA la consulta de lo que querés lograr.
Hay versiones pagas de ChatGPT y Copilot que se integran directamente a Excel y Word, donde la IA lee tu planilla y propone cambios. Pero incluso la versión gratuita de ChatGPT es suficiente para aprender a usar mejor las herramientas que ya tenés.
Otro ejemplo del episodio: tomar notas a mano en un cuaderno —algo que tiene un valor propio para la concentración y la memoria— y después sacarle una foto y pasarla por la IA para transcribirla, organizarla y guardarla en formato digital. Lo analógico y lo digital no son opuestos. Se complementan.
Guía de recursos por escenario
| Escenario | Recursos gratuitos | Cómo aprovecharlos |
| Adultos mayores | Click Mayores (clickmayores.com) · argentina.gob.ar · Polo Tecnológico local · Talleres presenciales | Presencial con acompañamiento. Hacer juntos, no hacer por. |
| Jóvenes y desinformación | Chequeado.com · Google Imágenes (búsqueda inversa) · Lupa News | Enseñar el hábito de pausar antes de compartir. Tres preguntas previas. |
| Herramientas laborales | YouTube · ChatGPT (gratuito) · Coursera (cursos básicos) · edX | Describir el problema a la IA. Promptear en lugar de buscar el nombre técnico. |
El vaso medio lleno: la brecha nueva tiene solución
Antes de cerrar el episodio, hicimos un contrapunto necesario. La brecha digital de los 90 era muy difícil de resolver: requeria dinero, infraestructura, políticas públicas masivas. Hoy el acceso está prácticamente universal.
La brecha actual —la del conocimiento, el criterio y el aprovechamiento— es mucho más atacable. Requiere educación, acompañamiento, paciencia y disposición a aprender. Esas son cosas que están al alcance de cualquier persona y de cualquier comunidad.
Y hay una nota positiva que vale la pena subrayar: hay un número muy grande de adultos mayores de 70 años que manejan muy bien el celular, hacen operaciones, participan en grupos, aprenden solos. El estereotipo del abuelo desconectado es exactamente eso: un estereotipo. La tecnología no entiende de edad. Entiende de oportunidades y de acompañamiento.
Tenemos todas las herramientas. El conocimiento es lo que diferencia hoy nuestra brecha digital.
Y lo mejor de todo: ese conocimiento se puede enseñar, aprender y compartir. Uno a uno, con paciencia. Que es exactamente lo que intentamos hacer cada martes.
Seguí explorando el tema
Este episodio conecta directamente con varios temas anteriores de Tecnología al Paso:
- Cuidarnos en internet: seguridad digital para la vida diaria — T2025 · Ep. 7: Las alertas para adultos mayores sobre estafas y el doble factor de autenticación son el complemento práctico del eje de alfabetización digital. Saber usar la herramienta incluye saber protegerse. Leé el episodio →
- El algoritmo decide por vos (y no lo notás) — T2026 · Ep. 2: Entender por qué la desinformación se viraliza requiere entender cómo funcionan los algoritmos de las plataformas. El like como motor de distribución, independientemente de la veracidad. Leé el episodio →
- La escuela digital: cómo aprenden hoy chicos y grandes — T2025 · Ep. 5: Plataformas educativas, recursos gratuitos y cómo la IA está cambiando la forma de aprender. El complemento natural para los tres escenarios de este episodio. Leé el episodio →
- ¿Nos estamos quedando sin memoria? — T2026 · Ep. 4: La delegación cognitiva en la tecnología y la alfabetización son las dos caras del mismo fenómeno: cómo nos relacionamos con las herramientas digitales y qué capacidades ejercitamos o resignamos en ese proceso. Leé el episodio →
- Los chicos y las pantallas: límites reales en tiempos reales — T2026 · Ep. 1: El primer episodio de la temporada ya plantó la semilla: el problema no es la pantalla, sino el uso. Ese es exactamente el argumento central de este episodio aplicado a tres generaciones. Leé el episodio →
Fuentes y referencias
- We Are Social / Meltwater (2025). Digital 2025 Argentina. Infobae. Ver nota →
- INDEC / FM Atrevida (2025). Adultos mayores y tecnología: el 93% usa celular y crece el uso de redes entre los mayores de 65 años. Ver nota →
- Revista La Columna (2026). Adultos mayores y brecha digital: quedar afuera en la era de la conectividad. Ver nota →
- El Auditor (2024). Brecha digital: por qué aún hay sectores excluidos y cómo los afecta. Incluye perspectiva de Eleonora Vallet. Ver nota →
- Chequeado (2025). Desinformación, IA y consumo de noticias: 5 claves sobre la situación en Argentina y el mundo. Ver nota →
- El Litoral (2025). Desinformación y manipulación del voto mediante IA: el desafío de la Argentina en 2025. Ver nota →
- Política y Medios (2026). Veda, deepfakes y campaña infinita: la democracia en América Latina a prueba de inteligencia artificial. Ver nota →
- CorLab / Municipalidad de Córdoba. La brecha digital con personas adultas mayores. Ver nota →
- Ministerio de Capital Humano – Programa Click Mayores: clickmayores.com →
