Cuando la IA hace el trabajo del contador:¿qué queda para los humanos?

Las grandes firmas de auditoría ya empezaron a reemplazar personas con agentes de inteligencia artificial en tareas rutinarias. No es una advertencia sobre el futuro: es una decisión que se está implementando ahora mismo.

Lo que publicó The Wall Street Journal

El 10 de abril de 2026, el diario The Wall Street Journal publicó un informe que confirma algo que se venía discutiendo en el mundo corporativo: las firmas de auditoría más grandes del planeta están reduciendo el rol humano en una parte crítica de su trabajo.

KPMG, una de las llamadas “Big Four” —las cuatro consultoras de auditoría más grandes del mundo junto a PwC, EY y Deloitte— anunció un programa piloto para este verano del hemisferio norte en el que los auditores humanos dejarán de realizar las pruebas rutinarias. Esas tareas pasarán a ser ejecutadas por agentes de inteligencia artificial.

¿Qué son las pruebas rutinarias? Son la columna vertebral de cualquier auditoría financiera: verificar que los pagos de sueldos estén bien registrados, que los gastos correspondan con los comprobantes, que las cuentas a cobrar sean reales, que los activos existan. Durante décadas, ese trabajo lo hicieron personas jóvenes que arrancaban su carrera en las grandes firmas.

“Mañana, para esas transacciones de rutina, creo que no va a haber prácticamente ningún ser humano en esa burbuja. Todo lo harán agentes y orquestadores.” — Thomas Mackenzie, Director Digital de Auditoría, KPMG

¿Qué hacen exactamente los agentes de IA en una auditoría?

Para entenderlo sin tecnicismos: imaginemos que una empresa necesita que alguien revise si sus 50.000 pagos de sueldos del año pasado están bien registrados. Antes, un equipo de auditores tomaba una muestra —digamos, 200 casos— los volcaba en una planilla de Excel y verificaba cada uno manualmente. Ese trabajo podía llevar días.

Hoy, un agente de inteligencia artificial puede revisar los 50.000 registros en minutos, detectar anomalías, comparar contra reglas contables y generar un reporte. Sin descanso, sin errores de tipeo, sin fatiga del viernes a las 6 de la tarde.

Según el artículo del WSJ, los “agentes de orquestación” que está implementando KPMG pueden coordinar más de 20 sub-agentes trabajando en paralelo. PwC ya tiene una herramienta que procesa 30 tipos diferentes de documentos —en la práctica, cualquier papel o archivo que una empresa pueda presentar— y hace seis meses solo podía leer PDFs básicos.

EY va un paso más lejos: sus agentes ya están en conversación con los agentes de sus propios clientes. Es decir: la IA del auditor habla con la IA de la empresa auditada para intercambiar documentación, preparar expedientes y organizar el trabajo.

Antes y ahora: cómo cambió el trabajo de auditoría

ANTES Un auditor junior tomaba una muestra de transacciones Volcaba los datos en Excel manualmente Aplicaba criterios contables caso por caso Marcaba cada ítem como aprobado o rechazado Proceso: días o semanasAHORA Un agente de IA analiza el 100% de las transacciones Extrae, clasifica y procesa datos automáticamente Aplica reglas contables y detecta anomalías Genera expedientes listos para revisión humana Proceso: minutos u horas

¿Esto significa que los auditores van a desaparecer?

La respuesta corta es no. Pero la respuesta larga es más compleja.

Las propias firmas se apuran a aclarar que los auditores humanos no desaparecen: seguirán revisando el trabajo de los agentes, haciendo evaluaciones de riesgo, interpretando situaciones complejas y firmando los reportes finales. La reguladora del Reino Unido ya emitió una advertencia al respecto: el auditor humano siempre es el responsable final.

Pero hay algo que sí va a cambiar de manera irreversible: el punto de entrada a la profesión. Hoy, una persona recién graduada en contabilidad que ingresa a una firma grande aprende haciendo exactamente esas tareas rutinarias: revisando comprobantes, construyendo planillas, aplicando procedimientos. Ese proceso no es solo trabajo: es formación.

Si esas tareas las hace la IA, ¿cómo aprenden los auditores del futuro?

Thomas Mackenzie, de KPMG, fue directo: ya no va a contratar a un recién graduado para crear expedientes de trabajo. Ahora busca a alguien que pueda interpretar los resultados que produce la IA. Es decir: ya no alcanza con saber hacer el trabajo. Hay que saber leer lo que hace la máquina.

“El conocimiento de auditoría sigue siendo oro. Lo seguimos necesitando.” — Thomas Mackenzie, KPMG

Un número para dimensionar el cambio

Según líderes de las Big Four citados en el artículo del WSJ, para 2029 los agentes de IA van a contribuir entre el 20% y el 30% de una auditoría financiera típica. Eso equivale, básicamente, a la proporción del esfuerzo humano que será reemplazado.

Dicho de otra manera: en tres años, casi un tercio de lo que hoy hacen personas lo harán máquinas. Y no en industrias de baja calificación: en una de las profesiones más técnicas y reguladas del mundo.

El sector de auditoría en Argentina emplea a miles de profesionales en las grandes firmas internacionales que operan localmente —KPMG, PwC, EY y Deloitte tienen oficinas en Buenos Aires y otras ciudades del país— y en estudios contables independientes. La pregunta sobre cómo estas tendencias globales impactarán en el mercado laboral local todavía no tiene respuesta definitiva, pero ignorarla sería un error.

Lo que esto nos dice sobre la IA en el trabajo

Este caso de la auditoría es uno de los más ilustrativos precisamente porque parece un sector alejado del “hype” tecnológico. No hablamos de programadores, diseñadores o creadores de contenido: hablamos de contadores revisando facturas y sueldos. Un trabajo metódico, regulado, conservador por definición.

Y aun así, la IA llegó primero a las tareas más repetitivas —las que se pueden describir con reglas claras— y está avanzando hacia las que requieren más criterio.

El patrón que se repite en todos los sectores es siempre el mismo: la IA no reemplaza una profesión entera de un día para el otro. Reemplaza tareas específicas. Pero esas tareas específicas suelen ser exactamente las que hacen las personas que están empezando. Y cuando el punto de entrada desaparece, toda la escalera de la carrera queda en el aire.

Lo que sí parece claro es que las habilidades que más van a valer en los próximos años no son las de ejecutar procedimientos, sino las de entender por qué un resultado es correcto o incorrecto, detectar lo que la máquina no puede ver y asumir la responsabilidad sobre decisiones que tienen consecuencias reales.

En el fondo, no es tan diferente de lo que siempre distinguió a un buen profesional de uno mediocre. Solo que ahora esa distinción importa desde el primer día.

Para seguir pensando

Si querés explorar más sobre cómo la inteligencia artificial está cambiando el trabajo y las profesiones, podés revisar en el archivo de intelpub.com.ar/category/tecnologia-al-paso/ el episodio “Trabajo y tecnología: la nueva oficina que cabe en una mochila” (Temporada 1, Episodio 4), donde abordamos cómo el trabajo remoto y las herramientas digitales ya habían empezado a redefinir qué significa trabajar.

Fuentes

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