La última milla en un pueblo: quién trae lo que pedís
¿Sabés cómo se llama la persona que te trajo lo último que pediste a domicilio? En Buenos Aires, casi nadie lo sabe. En Villegas, casi siempre sí. Lo charlamos al aire: a uno se lo trae Dani, a otro el Lorito, y el agua llega al toque cuando la pedís por teléfono. En un pueblo, la entrega tiene nombre y apellido.
La semana pasada hablamos de cómo el comercio local se vuelve visible en el celular. Esta semana fuimos al paso siguiente: qué pasa después de comprar. Cómo llega el producto, quién lo trae, cuánto cuesta ese viaje y qué está cambiando, en el mundo y acá, con dos emprendimientos villeguenses que están ordenando la logística de la ciudad y del campo.
Qué es la última milla (y por qué es la más cara)
En logística se llama última milla al último tramo de una entrega: el que va desde el centro de distribución, el depósito o el comercio hasta tu puerta. Un producto puede viajar desde China hasta Buenos Aires y de ahí hasta Villegas en camiones que llevan miles de paquetes juntos. Pero las últimas diez cuadras se hacen de a uno: una moto, una dirección, un timbre.
La última milla es la más corta del viaje y la más cara.
Por eso las grandes plataformas compiten tanto en ese tramo. PedidosYa ya opera en más de 150 ciudades de todas las provincias, según un relevamiento de iProfesional. Su modelo es de plataforma: une puntas. El usuario pide, el comercio prepara y un repartidor lleva. En Villegas, hasta ahora, ninguna de las grandes apps de delivery opera.
Dos Argentinas del delivery
En las ciudades grandes abrís una app, elegís, pagás y en media hora lo tenés. En Villegas el delivery es el WhatsApp del local, el teléfono, el cadete conocido. Y eso también es logística: informal, pero funciona.
Al aire conté un ejemplo de casa: la comida del perro la compramos en una forrajería local que nos la manda a domicilio. ¿Por qué ahí y no en otro lado? Porque las bolsas son grandes y pesadas, y el envío es justamente el diferencial. Jorge sumó otro caso: los que venden agua en Villegas marcaron ese camino hace años. Levantás el teléfono y te la traen.
Donde sí cambió todo es en las compras por internet. Hace poco pedí por Mercado Libre algo muy específico que no se conseguía acá. Me dijo que llegaba al otro día. No lo necesitaba tan urgente, pero al otro día llegó.
Mercado Libre viene armando una red de centros de última milla en el interior. Estos centros no guardan stock: reciben paquetes, los reclasifican y los reparten.
Datos de Mercado Libre:
- La empresa bajó de $33.000 a $15.000 el monto mínimo para el envío gratis en todo el país con su suscripción Meli+, con foco en el interior (El Cronista).
- Según la propia compañía, el 51% de las pymes que venden en la plataforma llegó en 2025 a una ciudad a la que antes no vendía, y dos de cada tres envíos cruzaron al menos una frontera provincial (Yahoo Noticias).
La logística no solo te trae cosas: también le abre mercado al que vende. Y al mismo tiempo es una competencia muy fuerte para el comercio local.
El comercio local frente al “llega mañana”
Si el gigante te lo trae mañana, ¿qué le queda al comercio de la esquina? Muchos diferenciales: entrega, garantía y posventa. Si comprás online y el color no era el de la foto, para cambiarlo tenés que ir al correo y mandarlo de vuelta. En el comercio local vas y lo cambiás.
Jorge recordó una anécdota que se contaba en Villegas: alguien entraba a un negocio, preguntaba el precio, se sorprendía y el comerciante le contestaba “dejalo”. Hoy un comerciante que le dice “dejalo” a un cliente, perdió: hay mil oportunidades de comprar en todos lados. En cambio, el comerciante astuto dice “llevátelo y después vemos”. Esa confianza, que el pueblo construyó durante años, es exactamente lo que una plataforma lejana no puede copiar.
Ya lo desarrollamos en Compras inteligentes: cómo cambió la forma en que consumimos: el cliente cambió de canal, no de necesidad. Hoy la pregunta no es solo dónde comprar, sino cómo y cuándo me llega.
Hecho en Villegas: la última milla y la primera milla
Lo que más disfruté del episodio fue escuchar la voz de dos emprendimientos locales de tecnología. Uno resuelve la última milla, la del comercio a tu casa. El otro resuelve la primera milla, la que arranca en el campo.
Zizu: del comercio a tu puerta
Zizu es una aplicación de delivery creada por Ramiro Prola junto a sus socios Carlos Fragolini y Verónica Baez, de General Villegas. Todavía no está operativa: está en la etapa de sumar comercios y repartidores, según informó Distrito Interior. En el audio que pusimos al aire, Ramiro lo explicó así:
“Hoy muchos comercios reciben pedidos por WhatsApp, por Instagram o por teléfono, y muchas veces sucede que el cliente no sabe qué comercios tienen delivery, o qué productos ofrecen, o dónde está su pedido. Zizu busca solucionar eso, centralizando todo en un solo lugar.”
Me quedo con tres ideas:
- Ordena lo desparramado. El pedido por WhatsApp, por Instagram, por teléfono. Todo en un solo lugar.
- Responde la pregunta de siempre: “¿dónde está mi pedido?”. El cliente puede seguir todo el circuito hasta la entrega.
- Piensa en tres personas a la vez: el cliente que pide, el comercio que vende y el repartidor que encuentra una nueva fuente de trabajo.
Jorge planteó una duda muy razonable: él lo asociaba a lo gastronómico, la pizzería o el restaurante. Pero no tiene por qué ser solo eso. ¿Podría servir para una ferretería con treinta mil artículos? Depende de cómo la plataforma resuelva la publicación de productos. Un comercio podría publicar lo más pedido y, para lo que no está publicado, armar el pedido igual. Como todo emprendimiento, va a tener que pivotear: probar, medir y ajustar hacia dónde está mejor el mercado.
Hay otro punto que en un pueblo pesa mucho: las direcciones. “Allá en la esquina de la escuela, media cuadra, pasando un poquito.” Así nos ubicamos en Villegas, y así no se ubica un sistema. Una app obliga a que la dirección sea exacta, algo que conecta con lo que escribí sobre Google Street View en Villegas: cuando el pueblo entra en los mapas digitales, también tiene que aprender a describirse para una máquina.
Lo que habrá que mirar, como con cualquier plataforma nueva, es el modelo de costos. Todo esto tiene un costo, que se reparte entre el comercio y el cliente final. Como referencia, PedidosYa cobra a los comercios entre el 25% y el 35% de cada venta, según si el local usa su propia logística o la de la plataforma (iProfesional). Una plataforma vale lo que vale su red, y una red local puede tener números distintos.
Ruta&Campo: del lote al destino
En el campo la logística es otra escala. Cuando un productor necesita mover una carga, empieza la ronda de llamados: “¿tenés un camión libre para el jueves?”. Y para retirar mercadería: “entrás por la curva, te metés…”. Muchas veces todo termina resolviéndose con un camionero amigo.
Ruta&Campo es una plataforma nacida en General Villegas, a partir de 15 años de experiencia en logística agropecuaria, que coordina el transporte de carga entre productores y transportistas. Jorge la definió como “el Uber del transporte”. En el audio, Lucas, del equipo de desarrollo, lo contó así:
“La idea no es reemplazar los vínculos que ya existen en el campo, sino darles una herramienta que permita trabajar de una manera más simple, clara y eficiente, teniendo además mayor visibilidad sobre todo lo que está pasando en cada etapa.”
Cómo funciona, según su sitio:
- El productor carga una vez origen, destino, tipo de carga y fecha.
- La plataforma busca en su red de transportistas y le acerca una propuesta con condiciones concretas.
- Antes de que salga el camión, el productor sabe quién lleva la carga y a qué valor.
- Durante el viaje puede seguir el estado, los hitos y la documentación desde la web.
- El transportista recibe las ofertas por WhatsApp, sin instalar ninguna aplicación, y acepta desde el mismo chat solo los viajes que le sirven.
Ese último detalle me parece el más inteligente del diseño. Es la misma lección del episodio anterior: la tecnología que funciona es la que va donde la gente ya está. Hoy están enfocados en Villegas y alrededores, para consolidar el modelo y después llevarlo a otras regiones.
En Villegas, la logística no empieza en la puerta de tu casa. Empieza en el lote.
Dos empresas distintas, una misma idea: ordenar lo informal sin romper la confianza. Que no se pierdan papeles, que se sepa si llegó, cuándo y en qué condiciones. Y algo que a veces olvidamos: siempre pensamos desde el lado del que recibe, pero del otro lado está el comerciante o el productor, que también necesita que su producto llegue.
Quién pone el cuerpo: los repartidores y la nueva ley
Detrás de cada “llegó tu pedido” hay una persona. Y este año cambió su situación legal. La reforma laboral sancionada en 2026 creó la figura de prestador independiente para quienes reparten o manejan a través de plataformas: no son empleados de la app, y la ley lo dice expresamente (Infobae). El Decreto 407/2026 la reglamentó y designó a la Secretaría de Transporte como autoridad de aplicación (iProfesional).
Lo que ganaron:
- Se quedan con el 100% de las propinas.
- Pueden conectarse cuando quieran, rechazar pedidos sin justificación y trabajar en varias plataformas a la vez.
- Las plataformas deben ofrecer capacitación gratuita en seguridad vial y un seguro de accidentes.
- Tienen derecho a conocer los criterios con los que el algoritmo los categoriza, y a un canal de atención humana si les suspenden la cuenta (Minuto Neuquén).
Lo que no tienen: aguinaldo, vacaciones ni una tarifa mínima por pedido. Y deben inscribirse ante el fisco y hacer sus propios aportes.
El dato que mencioné al aire da una idea de la escala: según un relevamiento citado por La Gaceta, un repartidor necesita completar 111 pedidos para igualar el salario mínimo y 453 para cubrir la Canasta Básica Total de una familia tipo. Eso, con un ingreso promedio de $3.165 por pedido, antes de pagar nafta, mantenimiento de la moto y el celular. El mismo informe señala que el trabajo en plataformas pasó de poco más de 100.000 personas en 2020 a más de un millón hoy.
En Villegas, el repartidor de una app local o el camionero de una plataforma de fletes van a trabajar con la misma lógica, pero con una diferencia: tienen cara conocida. La propuesta es simple: tratalo como tratarías a un vecino. La propina es toda suya. Y si llueve y tardó diez minutos, no es el algoritmo el que se mojó.
Sobre el trabajo a través de plataformas, con su oportunidad y su letra chica, vamos a hablar a fondo en un par de semanas. Un anticipo ya está en Trabajo y tecnología: la oficina que ahora cabe en una mochila.
Lo que el delivery sabe de vos
Cuando pedimos algo, compartimos más de lo que pensamos: la dirección, a qué hora estamos en casa, qué compramos y, si viajamos, que no estamos. Tres cuidados simples:
- No publiques tu dirección completa en comentarios ni en grupos abiertos.
- Si la app te da un código de entrega, usalo.
- Si te vas de viaje, mejor un punto de retiro que paquetes acumulados en la puerta.
Y dos alertas concretas:
- La app equivocada. Si buscás “Zizu” en las tiendas de aplicaciones, aparecen otras apps con el mismo nombre que no tienen nada que ver: una de pedidos de comida de otro país y una de transferencias de dinero de Estados Unidos. Regla de oro: una app nueva se baja desde el enlace de su perfil oficial, nunca solo por el nombre.
- El paquete retenido. El mensaje que dice “tu envío está retenido, pagá para liberarlo” sigue siendo una de las estafas más comunes. Si no esperabas nada, no toques el link. Si esperabas algo, entrá vos a la app o a la web oficial. Lo explicamos en detalle en Estafas digitales: el cuento del tío 2.0 (y cómo no caer).
Y si hacés tu propio delivery como comercio: cobrá antes de que salga el pedido, con QR o transferencia, como vimos en Billeteras virtuales: el fin del efectivo (o casi). Y mandá un mensaje cuando el pedido sale. Ese “ya va en camino” vale oro.
El futuro que ya está volando
Al aire conté que las entregas están, literalmente, tomando vuelo. Vale la pena precisar dónde está cada cosa:
- En Estados Unidos ya es operación comercial. Amazon Prime Air entrega con drones en diez áreas metropolitanas, entre ellas Dallas, Houston, San Antonio y Waco, en Texas, y anunció que llegará a cerca de 500 ciudades y pueblos. Los paquetes deben pesar 2,3 kilos o menos y entrar en una caja de zapatos grande, y la mayoría llega en alrededor de una hora (Digital Commerce 360, Amazon). El dron deja el paquete en el patio o en un lugar designado.
- En Argentina estamos en etapa de pruebas. En agosto, la Ciudad de Buenos Aires aprobó la Resolución 175/SECT/26, que habilita pruebas piloto de entregas con drones más allá de la vista del piloto, con autorización previa de la ANAC, plan de vuelo ante la EANA, seguros y asistencia remota permanente. No es todavía un servicio comercial. Antes ya se había hecho una prueba en Salta, transportando placebos médicos hasta una institución de salud (iProfesional).
¿Y en Villegas? En el pueblo, una farmacia está a una bicicleta o a tres minutos en auto. Pero pensemos en el campo: estás en medio de la cosecha, se rompe un repuesto de la cosechadora, y en lugar de agarrar la camioneta para ir al centro y volver, te llega al lote. Sospecho que el primer uso real en nuestra zona no va a ser la pizza, sino un repuesto urgente o un insumo médico.
Y hay otro futuro que ya contamos: el agente de inteligencia artificial que compra por vos. Lo probé y lo escribí en Le pedí a una inteligencia artificial que me comprara un repuesto en Mercado Libre. Y lo hizo., y el contexto más amplio está en Cuando la inteligencia artificial sale de compras. La IA puede elegir y pagar. Pero alguien tiene que tocar el timbre.
Muchos canales, una sola respuesta
Jorge confesó algo que les pasa a muchos: cuando alguien le dice “te escribí por Instagram”, no tiene la menor idea de dónde buscar. Y tiene razón en algo importante: hoy un comercio, o un medio como Actualidad, recibe mensajes por Facebook, YouTube, Instagram, WhatsApp y teléfono. Las nuevas generaciones directamente no llaman: mandan un audio o un mensaje.
Ahí está el desafío del comercio local: estar preparado para responder en tiempo y forma por el canal que elija el cliente. Probablemente los jóvenes sean los que impulsen las apps nuevas, y los más grandes sigamos llamando para pedir la pizza. Las dos cosas pueden convivir.
Para cerrar
Al final, Jorge le preguntó a Florencia si la tecnología nos complica la vida o nos la soluciona. Su respuesta: “un poco y un poco”. Jorge celebró el avance, porque antes era noventa a diez. Me parece la respuesta más honesta posible. La tecnología está para ayudarnos, siempre que no nos controle.
Cuatro cosas para llevarse:
- Antes de pedir, pensá quién gana: si podés, pedile directo al comercio.
- La propina es íntegra del repartidor.
- Bajá las apps nuevas desde su enlace oficial.
- Si te llega un mensaje de un envío que no esperabas, no toques nada.
Detrás de cada “llegó tu pedido” hay alguien que llegó primero.
La semana que viene seguimos con el bloque de trabajo y comercio: inteligencia artificial aplicada al trabajo de todos los días.
Para seguir leyendo en Tecnología al Paso
- Le pedí a una inteligencia artificial que me comprara un repuesto en Mercado Libre. Y lo hizo.
- Cuando la inteligencia artificial sale de compras: el comercio agentivo ya está aquí
- Compras inteligentes: cómo cambió la forma en que consumimos
- Billeteras virtuales: el fin del efectivo (o casi)
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